POESÍA EN VOZ DEL AUTOR


CD Audio. Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, 2006.


Por José Luis Sierra Texto leído en la presentación del disco audio Poesía en voz del autor, en  la Galería Libertad.


Conocí a Arturo a mediados de los ochenta en la cafetería de la Librería del Fondo. Allí acudíamos diariamente. En la parte de arriba estaba el Centro queretano de Escritores. Abajo se jugaba ajedrez, se bebía buen café y creo que se daban desayunos. La librería era una  novedad; la Secretaría de Cultura acondicionaba el edificio de 16 de Septiembre y Corregidora para un proyecto importante: la Unidad Cultural del Centro: Culturas populares, Centro queretano de Escritores, Librería del Fondo y cafetería. Era un gran atractivo. Yo andaba en la crisis familiar, trabajaba en el recientemente formado Departamento de Publicaciones, al frente del cual estaba Alberto Paredes. Manuel Herrera me había invitado a colaborar. Dentro de las colecciones que manteníamos había una significativa: Autores de Querétaro; el objetivo era rescatar aquellas obras de lo mejor de los coterráneos periodistas, cronistas, poetas, de antaño y contemporáneos. Es a partir de la Antología Poética de Francisco Alday, que propuse y cuya selección corrió a cargo de Paredes y un servidor, que tuve un primer contacto serio con Santana. Arturo se entusiasmó, tanto como lo hizo otro poeta muy cercano a nosotros, Marco Antonio Campos. Siendo un poeta católico(Alday, por supuesto) asombraba su ascesis poética en sonetos y canciones espléndidas. Arturo se refirió con asombro a la obra del padre Alday. Digamos que este libro detonó entrambos una amistad que ya va para las dos décadas.

Que yo sepa…sólo una mujer se ha interpuesto entre los dos: Nuria Boldó. La amábamos – a nuestro modo-. Yo más que él; ella , como era generosa y piadosa nos daba falda a ambos; era terrible en su fidelidad: me contaba horrores de Santana (yo, como buen queretano, alimentaba sus indecisiones), como buen caballero y que me premio de serlo, no diré nada delante de mi “rival”…¡ Esto no es un debate político! Esta confesión viene a cuento porque la catalana nos subyugó por su entrega y trabajo editorial, y gran pasión por la literatura. Pronto, muy pronto estábamos comprometidos en la empresa Gatuperio, una publicación de rigor en lo literario, con novedad en la edición y diseño…Y claro, Nuria nos integró inmediatamente a Arturo y a mí, entre otros, al “Postillón” de la misma. Nos responsabilizó. Nos hizo, lo que nosotros (erróneamente) creíamos ser: “Escritores”. Nuria nos publicó libros capitales en nuestra incipiente carrera…A Arturo su libro mayor: Paterna Vía. El amparo producido por ella fue superior a lo que esperaríamos. La experiencia fue brutal. Los productos eran compromisos permanentes con su empeño. Nos alimentaba con sustancia. La gran compañera. El hombro fuerte para nuestras cabezas debiluchas, la crítica severa y tierna en su lectura de las líneas que, con avidez, le mostrábamos, esperando encontrar su experiencia profesional y de vida…No puedo menos que reconocer que es a partir de esta temporada luminosa que creo en las miradas múltiples que da la fraternidad. . Lo que dije arriba, al tiempo se me vino encima, y acepté mi derrota: mi dulcísima cesión de la plaza, la entrega incondicional de mi espada, nunca con tanta felicidad de saberme avasallado…Arturo escribió un poema que sobrecogió nuestra alma y mi corazón, ya de por sí contrito por mi vanidosa aseveración amorosa: NURIA. Pronto consentimos en señalar a su poema como un dejo austero y doloroso del recuerdo de la gran amiga; la orfandad descrita y sentida a lo largo del texto era también nuestra.

Siempre he pensado que el único referente específico en poesía es el tiempo. Es a través de la escritura y su promoción en el pensamiento que éste se revela y se aposenta en el lenguaje. He reconocido la labor del poeta a partir de las expresiones que tienen una clara diferenciación entre lo externo y lo interno. Esto es,  me complica un poco el darlo a la explicación: escribo y me suceden las dudas, no digo que aparezcan como en una sucesión interminable, sino que son hallazgos y no, hasta que la escritura final del  poema me las confirma…O la lectura final del o los poemas de los otros. Para nuestra generación ( los que nacimos en los cuarenta) el tiempo y su aparición con hechos memorables han marcado no los temas, no los estilos, sino los referentes, las confusiones en nuestra obra poética. Y no digo confusión como entramado fruto de la inconsistencia temática, sino como encuentro, como impredecible suceder. 

Para los que nos expresamos en los años setenta, lo biográfico es fundamental. En Santana es igual que en nuestros compañeros de generación: Paterna Vía es sólo un ejemplo. Acompaña a lo biográfico también la gran elaboración y profundización del lenguaje. Por momentos es muy diáfano lo coloquial, y sin embargo las paradojas de éste, cuidadosa manera de decir y de construir, lo revela con mayor contundencia:


Sobre el letargo de ayeres y penas repta / la memoria con su sigilo de sueño / con su estatura  al acecho se desliza / bajo mis puertas azoradas / bajo mis plantas de plomo se desviste / se fragmenta en ascuas / y como un  rotundo goterón se abisma / en mis sótanos alertas…(…) como una fecha suspensa / en el recuerdo de aquel día / ( cuando los días eran entonces ejércitos de barro / mientras un general de cinco años recorría / el patio de combates promoviendo treguas al vapor / para limpiar el campo de cadáveres) / cuando la abuela a quemarropa / con su demanda apacible abre / la puerta de la calle justo cuando el alazán / y su jinete cruzan la calle y mi existencia / en dos / mira hijo ven ése es tu padre / muy a mi pesar conservo aún / la impunidad del fogonazo…


Este lenguaje aparentemente híbrido no es más que el fruto de la intensidad creadora.

Los pliegues poéticos de Arturo Santana son irregulares. Esto es, que circunstancialmente se nos presentan a la razón inmediata de un referente reconocido por la realidad descrita; a la intuición que nos confronta con nuestra propia memoria, otredad, desahucio, o las similitudes, analogías ideológico-amorosas, como los poemas amorosos, que no son más que los eróticos, como los que trastocan la intimidad personal y se colocan en las banderas cívicas y políticas, y cuando el lenguaje juega asimismo un papel protagónico en el curso del poema para tomar partido en el estilo y la propuesta del poeta: Fugas en Mí menor; De luz y tordos negros; Alba nuestra de cada día…El sorprendente poema Arturo, incluido en poemario Desde el asombro; el arriesgado, no por eso menos espléndido hato: La iguana.

Santiago de Querétaro, junio 16 del 2006

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