LOS POETAS QUERETANOS DE LOS CUARENTA, DEDICADOS A LOS TESTIMONIOS DE SU ENTORNO

Alejandro Laborie


El poeta jalisciense Arturo Santana opina que desde hace cinco lustros los temas recurrentes que han preocupado a su generación son los mismos. Los poetas nacidos en la década de los cuarenta en Querétaro se caracterizan por tomar actitudes cercanas a las utopías, a la necesidad de ofrecer a través de la poesía un testimonio de los acontecimientos, de frente a temáticas relacionadas con búsquedas a partir de interrogantes existenciales.

Santana está convencido que Querétaro se encuentra entre los estados más representativos de la poética nacional, con una producción sana y abundante desde el punto de vista literario y en su opinión, entre la generación de los jóvenes poetas destacan Román Luján, Luis Alberto Arellano y César Cano, quienes configuran el mapa de lo que está sucediendo en el ámbito poético estatal.

Arturo Santana, titular del proyecto Itinerario Poético: Una muestra poética personal (1977-2002), apoyado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Querétaro, dijo que éste sintetiza un horizonte histórico de su trayectoria poética, desde la fecha en que apareció su primer texto publicado, hasta el 2002, en el marco de un cierre virtual que hizo como objetivo del proyecto.

"Este corte es un intento de acopio, tanto de poemas editados en libros, como de esa parte de mi obra que estaba dispersa en semanarios, periódicos y diversas publicaciones, aisladas de un corpus. En suma, es un recuento de 25 años de trabajo".

En 1977 aparecieron sus primeros poemas "sueltos", que forman parte de la obra dispersa. Su primer poemario publicado data de 1987, en Querétaro, bajo el título Paterna Vía, en un suplemento cultural, y como volumen se editó en 1994, bajo el sello Boldo Climent Editores.

"Además mi obra, en una buena proporción, incluye el erotismo, entendido como la asociación íntima de dos seres en la búsqueda por su reconocimiento".

Otro tema es el paisaje, las circunstancias geográficas del estado de Querétaro, que le son favorables para escribir con relación a la ciudad capital, los horizontes, la flora y la fauna.

El poeta denomina su quehacer como testimonial, es decir, "sin especular en el éter o en la estratósfera del a ver qué se me ocurre", sino a partir de referentes reales, sean personas, objetos o situaciones, pero esencialmente testimonios.

Arturo nació en El Limón Jalisco, en 1949, pero reside en la ciudad de Querétaro desde 1984. Toda su obra se ha publicado en la entidad adoptada, hecho que le permite asegurar que conoce a la perfección a los escritores nativos de la entidad.

El poemario De luz y tordos negros está conformado por lo que Arturo denomina tarjetas postales, líneas impresionistas, caracterizaciones generales del horizonte, de la luz de eventos y enigmas propios de la ciudad de Querétaro.

"Si pudiera distinguir mis poemas sobre el paisaje, con relación a los de los queretanos, en mi caso se palpa la mirada de asombro e inquisitiva de quien llega de fuera y lo advierte, percibe goza y se instala en la capital del estado, a diferencia de los poetas locales que la ven desde el interior y su propia circunstancia histórica".

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