INMEDIACIONES DEL CULO DE LA SEÑORA ENAN
Poética de un escándalo medieval
Santiago de Querétaro, 30 de octubre de 2005
"Cornatz lo córn" un ensayo de Jesús Martínez Malo. Litoral. École lacaniana de psychanalyse. L'amour Lacan II. No. 36. México, Julio de 2005:49-98.
En el número 36, la más reciente entrega de la revista Litoral, dedicada al tema del amor se ofrece un conjunto de trabajos, cuya orientación más evidente describe el interés de Jaques Lacan hacia el lenguaje literario, y particularmente por la poesía. En esta segunda serie de textos dedicados al tema destaca el ensayo de Jesús Martínez Malo con el título en lengua occitana de "Cornatz lo corn" para asediar algunas reflexiones de Lacan en torno del amor cortés, particularmente expuestas en el Seminario La ética del psicoanálisis, desarrollado en ocho sesiones realizadas entre los meses de enero y mayo de 1960.
La interrogante que guía el escrito de Martínez Malo se formula con la inclusión de una categoría central de la teoría psicoanalítica: "¿Por qué Lacan se vale del amor cortés. . . para hablar de una 'función ética del erotismo' a propósito de la sublimación?". Como se sabe, entre los siglos XI y XIII europeos se desarrolló la poesía cortesana, a través de los poetas trovadores y troveros guiados por la atmósfera medieval de los señoríos y las costumbres culturales de la nobleza. "El término amor cortés -cito a Octavio Paz en su Llama doble- refleja la distinción medieval entre corte y villa". Se trata de una variante del erotismo que procura la integridad del objeto del deseo y su alabanza lírica. Los poetas cantaron a sus damas, generalmente mujeres casadas, con tonos de elevación y lenguaje sencillo. Los estilos de esta lírica cuyo origen data del siglo XI occitano reflejan los extremos de la contemplación amorosa y el delicioso efecto de la tentación reprimida. Cantar a la señora, comúnmente velada con seudónimos, para obtener sus favores y gracias: una mirada, un pañuelo, una actitud de predilección discreta, un beso tal vez, sin llegar a la carne; esto es, sin la consumación del encuentro sexual.
Este esquema de la conducta erotizada de la lírica cortesana atrajo el interés de Lacan: "podemos hablar de la valorización sexual de los estados preliminares del acto del amor", afirma. Orientados por las pulsiones más íntimas del deseo los trovadores construyeron una poética de la abnegación gozosa, inspirados en las virtudes evidentes o imaginadas; reales o ideales, en virtud de que los valores caballerescos asociaban elementos de las virtudes teologales con los muy concretos imperativos del apetito sexual. En esa dirección asoma un episodio muy significativo para Lacan, subrayando con cierta perplejidad las connotaciones de un escándalo, no asumida del todo su condición de verosimilitud: el cochino debate. Transcribo la copla de Truc Malec, el trovador que da inicio a aquella porquería, cuya excelsitud expresa una imagen visible en el extremo opuesto de la sublimación:
Por esta puerta ingresa el hilo de una discusión entre poetas cuyo sentido altera el juego del amor cortesano y se adentra en territorios de la escatología. La exigente Dama Enan ha solicitado un favor muy especial a Bernart de Cornilh, su pretendiente, "cornatz lo córn" (cornad el culo) como condición amatoria, pero éste la rechaza. Tal deshonra es objeto de un furibundo reclamo por parte de Truc Malec y de Raimon Durfort, en contraparte de Arnaut Daniel, quien asume la defensa del caballero enamorado. "En este debate -sostiene Jesús Martínez Malo- se usa el lenguaje tan claro y preciso como es posible, no se andan los poetas con grandes metáforas y alegorías. . . llaman culo al culo y coño al coño".
Hecho añicos el ideal caballeresco ante semejante aventura se antoja revisar la posición de Lacan, meditada con la distancia de casi dos meses, de frente al principio de la sublimación en la lectura del debate asqueroso. "En el poema de Arnaut Daniel, la mujer, la Dama Enan responde por una vez desde su lugar y en lugar de seguir el juego (el juego del amor cortés), advierte al poeta. . .sobre la forma que ella puede tomar en tanto significante. No soy otra cosa -le dice- que el vacío que hay en mi cloaca, para no emplear otros términos. Sople un poco adentro para ver y se verá si aún se sostiene su sublimación".
Lo extraordinario radica, nos parece, en la confrontación de dos visiones opuestas sobre el sentido de la solicitud femenina respecto de la condición de obediencia que demanda al enamorado, y la reticencia de éste ante semejante pedido. Los cánones de la cultura medieval se fracturan en los reclamos prácticos de quienes objetan el desprecio a la petición de la señora, en contraparte con la defensa del amor cortés. La actitud ética de un erotismo cuestionado habla también de una pulcritud ante la trasgresión, toda vez que la práctica del anilingus no goza de aceptación entre parejas ortodoxas de la Edad Media, y aún de nuestro presente, sostendríamos.